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Argumentación

En la argumentación deberemos intentar convencer a nuestro cliente de la bondad del producto o servicio que le ofertamos. Para ello, deberemos ser convincentes y parecer sinceros. ¿ Qué ayudas nos puede dar la comunicación no verbal?.

1. La expresión ocular en la argumentación

Cuatro son las claves para ser convincentes:

  • No desviar la mirada: "muy pocas personas pueden mirar a la cara al mismo tiempo que mienten". Si desviamos la mirada no tenemos por qué estar mintiendo, pero sí puede que transmitamos esa idea a nuestro interlocutor. Extrememos los cuidados al respecto, si no queremos caer en el caso del ejemplo inicial.
  • Evitar los parpadeos nerviosos: una forma solapada de rehuir el contacto visual es mediante el parpadeo nervioso, muy rápido. Puede producir en nuestro interlocutor recelos o suspicacia. Si solamente es debido a un reflejo orgánico de una situación de nerviosismo, deberemos ensayar las entrevistas comerciales para causar el efecto deseado.
  • Mantener la mirada fija: una mirada atenta, constante, sin desviaciones, refleja atención, interés. Demuestra que estamos convencidos de lo que estamos ofreciendo y que le interesa a nuestro interlocutor.

En el nuevo papel del técnico-comercial de Cajas, es a donde debemos ir, a convencer a nuestro Cliente de la bondad del producto que le ofertamos para su caso concreto. Es, en suma, la manifestación no verbal de la credibilidad.

  • Reconocer los mensajes de nuestro cliente: tipos de mirada ya comentados (de evaluación crítica, del bisonte, etc.) nos servirán de ayuda para redirigir la argumentación del modo más conveniente.

2. Los gestos con las manos

Las manos son un valioso instrumento en esta importante fase de la argumentación. ¿Cómo utilizarlas de modo productivo? Aprovechemos los siguientes consejos al respecto:

La gesticulación: la gesticulación nace cuando la persona tiene dificultades para expresarse con claridad.

En nuestro negocio, al "vender", como veíamos en la Unidad anterior, productos intangibles, esta dificultad puede ser grande. En sí misma, la gesticulación es una ayuda, una manera de atraer la atención de nuestro cliente, de conseguir no decaiga su atención. En ese sentido, puede utilizarse. El problema puede ocurrir cuando se exagera, y se cae en el exceso, en el recurso al gesto, porque, por un lado, estamos demostrando que no conocemos nuestros productos y servicios (algo imperdonable), o, al menos, que carecemos de la madurez técnica para ofertarlos.

Una de las razones por las que la comunicación no verbal tiene tanta importancia es debido a que el hombre recibe la mayor parte de sus informaciones (en torno al 87%, según estudios), por vía visual.

En esta fase de la argumentación, las manos nos pueden servir de guía para dirigir la atención sobre las explicaciones de las características de un producto intangible hacia algo que lo sustituya o identifique. Por ejemplo, un catálogo. Si con los dedos o con la ayuda de un bolígrafo dirigimos la atención de un matrimonio recién propietario de una vivienda hacia el catálogo de un seguro multirriesgo hogar, nos será más fácil explicar sus ventajas, y conseguir mantener la atención de ambos en esta fase de argumentación.

Como errores a evitar en los gestos con las manos, los ya apuntados en otras fases de la relación comercial:

  • Manos tapando la boca: producen sensación de estar mintiendo).
  • Manos delante del cuerpo: producen sensación de rigidez e intolerancia, de incapacidad de empatizar, de ponerse en lugar del cliente.
  • Manos en la espalda: producen sensación de desinterés, apatía.
  • Gestos vulgares: gestos muy usuales pero vulgares, lejos de acercarnos al cliente, reducen nuestra credibilidad.

3. La postura del cuerpo en la argumentación

En busca de la postura congruente: Distintos estudios reconocen la existencia de las llamadas "posturas congruentes", esto es, aquellas posturas corporales simétricas, que se dan, de modo inconsciente, en personas que estén de acuerdo. Si observamos negociaciones en vídeo, nos percataremos de que, a medida que se va aproximando el acuerdo entre las partes, las posturas corporales se tornan simétricas. ¿Para que nos sirve esto? Para:

  • Buscar la congruencia corporal con nuestro cliente y, una vez obtenida, argumentar con más profundidad.
  • Reconocer en la postura corporal de nuestro cliente cuándo se acerca el punto de acuerdo o convencimiento, para pasar al cierre.

En todo caso, el cuerpo debe mostrar interés por lo que estamos exponiendo y por nuestro cliente ¿Cómo? También el cuerpo tiene una postura de interés: reclinado hacia nuestro interlocutor, sin llegar a invadir su espacio personal íntimo. Incluso, si fuese oportuno, sentándonos al borde de la silla, y ocupando la mayor parte de la mesa.

4. Los gestos con las piernas en la argumentación

Los gestos con la piernas nos pueden indicar dar buenas recomendaciones para reconducir la argumentación.

  • desagrado: cuando se cruzan piernas y brazos (dibujo)
  • interés: piernas y brazos no cruzados

Como norma, por último, escaparemos de los taconeos o movimientos nerviosos del pie o de la pierna, que pueden producir nerviosismo a nuestro interlocutor.

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